En Santa Irene de Castrillón, en un alto junto a la carretera que conecta Razo y Baldaio, se encuentra un mirador con vistas de película al Atlántico, donde el mar se funde con la laguna. Desde aquí puedes admirar a lo lejos el espectacular espacio natural Razo-Baldaio, un paraíso que combina playa, dunas, laguna y marisma, una de las zonas más valiosas y llenas de vida de toda Galicia.
Este lugar mágico está justo al lado de una pequeña capilla construida en la acrópolis de un antiguo castro, aportando historia y tradición a este rincón único.
Un punto imprescindible para los amantes de la naturaleza y el surf que buscan conectar con la esencia de la Costa da Morte.