Este espacio con encanto se convierte cada tarde en un balcón al Atlántico, perfecto para disfrutar de un cóctel, un batido helado o un sorbete refrescante mientras cae el sol.
Su propuesta gastronómica mezcla tradición y sabor con toques muy nuestros: destaca su famosa tosta de níscalos con queso San Simón, todo un clásico entre quienes repiten visita. También hay opciones más ligeras y sabrosas, como la tosta de queso, tomate y anchoas, ensaladas frescas y un gazpacho ideal para los días de calor.
Un sitio perfecto para dejarse llevar, desconectar y brindar frente al mar en un ambiente idílico. Sin duda, el lugar al que querrás volver.